El pasado martes 26 de diciembre, tras la imposibilidad de sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno acordó subir el SMI un 4% en 2018 con la intención de que se incremente gradualmente y en 2020 se sitúe en 850€ en 14 pagas mensuales.

Este incremento trata de trasladar la idea de una recuperación económica y de favorecer el crecimiento de la economía beneficiando a los salarios más bajos.

No obstante, no todos saldrán igual de beneficiados, según el artículo 12 de la ley de reforma de autónomos aprobada el mes de octubre desvinculaba la cotización del autónomo societario del Grupo I del Régimen General y por extensión del SMI para ligarla a los Presupuestos Generales del Estado, suponiendo un alivio para los empresarios que venían reivindicando una medida como esta, sin embargo hoy por hoy este no es el caso.

Por segundo año consecutivo, el autónomo societario sufre las consecuencias del panorama político y desde el 1 de enero de 2018, la base mínima de cotización de los autónomos societarios y autónomos con diez o más trabajadores subirá un 4%, aumentando desde 1.152,90€ hasta 1.198,08€ al mes. Estas nuevas bases dejarán la cuota mínima en 357,31 € al mes, aproximadamente 13 € más que en la actualidad.

Por otro lado, ante esta ausencia de cuentas públicas para comenzar el año, el Gobierno congela de nuevo la base mínima de cotización en el Régimen Especial de Trabajadores Autonómos (RETA) hasta la aprobación de los presupuestos anuales, momento en que se estima que haya un incremento similar al de julio de este año, en torno al 3%. Los trabajadores constituidos por cuenta propia como personas físicas, es decir, el resto de autónomos, no verán incrementada su cuota hasta aproximadamente mitad de año.